miércoles, 28 de mayo de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
Quien ama, ¿traiciona?
Quien ama, ¿traiciona?
Es muy probable que usted ya haya escuchado esa expresión “quien ama no traiciona”, pero, ¿será cierto?
De hecho la frase es impactante. Pero cuando nos referimos a la vida diaria de la pareja salimos de las simples palabras y entramos en la realidad. Entonces, surge la pregunta: ¿Es verdad que quien ama no traiciona?
El ser humano, por naturaleza, está lleno de errores, fallas y, como la Biblia advierte, su carne es débil (Mateo 26:41) y frecuentemente es tentado por las cosas del mundo. Si no vigila, sucederá una fatalidad, va a caer y destruirá el vínculo que construyó con la persona amada.
Ante esta situación, ni el amor por sí solo es capaz de impedir que un error de esos suceda en caso de que la persona le dé lugar a lo que ve, se encante, lo desee o permita que los pensamientos nocivos para su relación dominen.
Optar por el error
Entre los muchos temas abordados asiduamente por la pareja Renato y Cristiane Cardozo –ya sea en los blogs, televisión, programas de radio o conferencias en todo el mundo-, la traición siempre es uno de los temas debatido con más frecuencia.
“Sepan, marido y mujer, que ustedes son humanos. Ustedes tienen fallas, se inclinan al error, lo prohibido los tienta. Y, dada las circunstancias, usted probablemente va a traicionar a su cónyuge. Y en la “hora H”, cuando usted esté cegado por sus sentimientos y por la adrenalina, su “amor” no impedirá la traición”, escribió Renato en su blog personal.
Luego plantea lo siguiente, “¿Entonces estamos condenados a traicionar? No. Es ahí que usted debe aprender lo que el verdadero amor hace en esas situaciones. Quien ama, huye del mal y no confía en su propia fuerza”.
Es muy probable que usted ya haya escuchado esa expresión “quien ama no traiciona”, pero, ¿será cierto?
De hecho la frase es impactante. Pero cuando nos referimos a la vida diaria de la pareja salimos de las simples palabras y entramos en la realidad. Entonces, surge la pregunta: ¿Es verdad que quien ama no traiciona?
El ser humano, por naturaleza, está lleno de errores, fallas y, como la Biblia advierte, su carne es débil (Mateo 26:41) y frecuentemente es tentado por las cosas del mundo. Si no vigila, sucederá una fatalidad, va a caer y destruirá el vínculo que construyó con la persona amada.
Ante esta situación, ni el amor por sí solo es capaz de impedir que un error de esos suceda en caso de que la persona le dé lugar a lo que ve, se encante, lo desee o permita que los pensamientos nocivos para su relación dominen.
Optar por el error
Entre los muchos temas abordados asiduamente por la pareja Renato y Cristiane Cardozo –ya sea en los blogs, televisión, programas de radio o conferencias en todo el mundo-, la traición siempre es uno de los temas debatido con más frecuencia.
“Sepan, marido y mujer, que ustedes son humanos. Ustedes tienen fallas, se inclinan al error, lo prohibido los tienta. Y, dada las circunstancias, usted probablemente va a traicionar a su cónyuge. Y en la “hora H”, cuando usted esté cegado por sus sentimientos y por la adrenalina, su “amor” no impedirá la traición”, escribió Renato en su blog personal.
Luego plantea lo siguiente, “¿Entonces estamos condenados a traicionar? No. Es ahí que usted debe aprender lo que el verdadero amor hace en esas situaciones. Quien ama, huye del mal y no confía en su propia fuerza”.
miércoles, 14 de mayo de 2014
PARANORMAL FILMARON SU MUERTE
5 jóvenes salieron un fin de semana al campo y nunca regresaron, un año después las tenebrosas grabaciones que ellos mismos hicieron fueron encontradas. Hoy esas grabaciones son dadas a conocer con la autorización de los familiares de los desaparecidos y las autoridades competentes.
martes, 13 de mayo de 2014
Suicidio Tomar esa actitud ¿sería el fin de los problemas o el inicio de un problema sin fin?
Nunca se vio, en ninguna época, tantos suicidios como en la que vivimos actualmente. “Matase y pare de sufrir!”, esta es la gran mentira que el diablo implanta en la mente de las personas que están desesperadas y cansadas de tanto sufrimiento. Sin embargo, ¡es justamente para el suicidio que no existe fin o solución! Todos los demás problemas o pecados, como la mentira, el adulterio, la enfermedad, los vicios, la plaga, la maldición, la idolatría, la hechicería o la prostitución, tienen solución. En realidad, solo el suicidio es lo que no tiene solución, y el problema es que las personas se han suicidado como nunca. Nosotros somos la única generación que ha vivido y visto esta epidemia. Ninguna otra generación tuvo que lidiar con tantos pensamientos, intentos o suicidios efectivos, y ¿por qué motivo? ¿Qué deseo tan intenso es este de terminar con la vida?
El ser humano comienza a desear la muerte o a ser suicida cuando ya asesinó sus sueños. Nadie tiene el poder de matar nuestros sueños, pues estos fueron dados por Dios, ¡solamente nosotros tenemos este poder, de asesinarlos o de nutrirlos, alimentarlos!
El diablo es el mayor destructor de sueños (no confundirse con asesino), pero aun así, soñábamos, nuestros sueños no habían sido asesinados. Sin embargo, el diablo crea situaciones en casa, en la salud, en la vida profesional, para que justamente, el ser humano llegue a la conclusión equivocada de que “no vale la pena ser honesto, no vale la pena ser hombre de una sola mujer, no vale la pena ser una persona que paga impuestos, no vale la pena creer en Dios, no vale la pena hacer caridad, no vale la pena ser verdadero, no vale la pena ser un buen hijo, no vale la pena buscar a Dios, pues yo soy todo eso y miren mi vida… Mis sueños no fueron realizados.”
Y entonces, gradualmente, comienza a asesinar sus sueños, a eliminarlos, y es a partir de ese momento cuando comienza a perder el sentido de la vida; sí, lo que le da sentido a la vida son, justamente, ¡los sueños! Y, para el hombre de Dios, no se trata de realizar sueños personales, pues nuestros sueños son los sueños de Dios. Es por eso que nada nos desmotiva, desanima ni nos impide permanecer en el Altar, pues nuestro sueño es ganar almas.
Nos sujetamos a estar en este mundo físico y Dios nos mantiene vivos para darles a los demás la oportunidad que nos fue dada. ¡Sabemos que nuestro trabajo se resume en mantenernos salvos, vivir por la fe y evangelizar a los perdidos! Y el diablo, sabiendo eso, vacuna a las personas contra los hombres de Dios y contra la Iglesia, precisamente para que no se acerquen y pierdan su oportunidad. El diablo sabe que no logró asesinar nuestros sueños, por eso se hacen reales y hoy vivimos el Sueño de Dios. Por esta razón, cuando nos enteramos de desgracias, catástrofes, guerras, recesión, discriminación, crisis, mortandad, nos indignamos; pues el diablo solo actúa donde existen almas. Entonces, a medida que estos males aumentan en el mundo, también se intensifica nuestra indignación.
Jesús dijo: “YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS” (Juan 10:7). Pero, ¿quiénes son las ovejas? Son aquellas que escuchan la Voz del Pastor y obedecen. Entonces, para ser oveja no basta oír, hay que practicar porque si usted oye y no practica, entonces, ¡no es oveja! Pero, si oye y practica, entonces no solo es oveja, además pasará por la puerta, que es Jesús, y hallará lo que desea encontrar. “El que por Mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.” Juan 10: 9
sábado, 10 de mayo de 2014
martes, 29 de abril de 2014
Enemigos del Éxito Financiero
Enemigos del Éxito Financiero
La planeación y gestión de tu vida económica son fundamentales para alcanzar la libertad financiera. Para lograrlo te deberás mostrar proactivo/a y en consecuencia vencer los mayores obstáculos en el camino al éxito financiero.
De todos es sabido que existen esas barreras que impiden alcanzar nuestros objetivos. Es por lo mismo que podemos prevenir y establecer un plan de que nos ayude a enfrentar eso retos. Sin embargo, es necesario que esos enemigos de nuestros sueños podamos identificarlos por nombre para así poder armarnos contra cada uno de ellos.
Los principales enemigos del éxito financiero son:
Falta de disciplina. Sin disciplina, es muy difícil construir riqueza. De hecho, es imposible alcanzar dicha riqueza si gastas más de lo que ingresas. Así no funcionan las matemáticas. Debemos por lo tanto prevenirnos contra las compras por impulso y el gasto compulsivo en general, y la mejor forma de ser conscientes de nuestros gastos es seguirles la pista y ver a dónde está yendo nuestro dinero.
Materialismo. Las cosas materiales no enriquecerán tu vida. Es muy fácil caer en la vieja trampa de “no ser menos que nadie”, sucumbiendo así a la inflación de un determinado estilo de vida. El materialismo genera un descontento permanente. En su lugar, es mejor focalizar nuestra forma de obtener satisfacción en en plano intelectual y espiritual.
Deuda. Por supuesto, no toda la deuda es mala. Una hipoteca razonable en una casa que nos convenga puede estar muy bien. Pero la deuda como consumidor por ejemplo, una hipoteca desorbitada en una casa excesivamente grande es un enemigo del éxito financiero. De hecho, este tipo de deuda puede ser el mayor enemigo de ese éxito.
Impuestos. Pagar los impuestos que nos corresponden es nuestra responsabilidad, pero no tenemos la obligación de pagar más que eso. Debemos trabajar activamente para mantener nuestra carga impositiva lo más baja posible.
Inflación. La inflación es el enemigo silencioso de la riqueza. No la destruirá de golpe, pero está siempre hay, dando pequeños mordiscos a nuestras finanzas, consumiendo una cierta cantidad de dinero cada año. Es imposible contener la inflación completamente, pero puedes aprender a mitigar sus efectos.
Inversiones desacertadas. Como muchos inversores han aprendido, una cartera de inversiones pobremente estructurada puede ser desastrosa. Este enemigo solo puede ser batido con una asignación de valores y una diversificación. Hay que eliminar el componente emocional de las inversiones.
Emergencias. El enemigo final para el éxito financiero es lo inesperado: desempleo, muerte, enfermedad, complicaciones legales, etc. Sin un plan para emergencias, estarás a merced de la diosa Fortuna. Contrata los seguros necesarios y mantén un fondo de emergencias.
Podría añadir que aparte de estos siete puntos, hay un octavo que puede hundir cualquier plan de éxito financiero. Si no sabes para qué inviertes o ahorras, podrías no hacerlo. Sin una meta en mente, no puedes elegir un camino. La senda hacia el éxito está pavimentada de metas a más corto o largo plazo.
Ten en cuenta que algunos de estos enemigos son internos, mientras que otros son externos. Es decir, que algunos de los obstáculos que nos encontramos proceden de nosotros mismos.
Una buena defensa contra estos enemigos requiere una vigilancia constante. En especial, los enemigos que están dentro de nosotros pueden resurgir en cualquier momento. ¿Cuáles de ellos consideras los peores? ¿Cómo consigues derrotarlos?
La planeación y gestión de tu vida económica son fundamentales para alcanzar la libertad financiera. Para lograrlo te deberás mostrar proactivo/a y en consecuencia vencer los mayores obstáculos en el camino al éxito financiero.
De todos es sabido que existen esas barreras que impiden alcanzar nuestros objetivos. Es por lo mismo que podemos prevenir y establecer un plan de que nos ayude a enfrentar eso retos. Sin embargo, es necesario que esos enemigos de nuestros sueños podamos identificarlos por nombre para así poder armarnos contra cada uno de ellos.
Los principales enemigos del éxito financiero son:
Falta de disciplina. Sin disciplina, es muy difícil construir riqueza. De hecho, es imposible alcanzar dicha riqueza si gastas más de lo que ingresas. Así no funcionan las matemáticas. Debemos por lo tanto prevenirnos contra las compras por impulso y el gasto compulsivo en general, y la mejor forma de ser conscientes de nuestros gastos es seguirles la pista y ver a dónde está yendo nuestro dinero.
Materialismo. Las cosas materiales no enriquecerán tu vida. Es muy fácil caer en la vieja trampa de “no ser menos que nadie”, sucumbiendo así a la inflación de un determinado estilo de vida. El materialismo genera un descontento permanente. En su lugar, es mejor focalizar nuestra forma de obtener satisfacción en en plano intelectual y espiritual.
Deuda. Por supuesto, no toda la deuda es mala. Una hipoteca razonable en una casa que nos convenga puede estar muy bien. Pero la deuda como consumidor por ejemplo, una hipoteca desorbitada en una casa excesivamente grande es un enemigo del éxito financiero. De hecho, este tipo de deuda puede ser el mayor enemigo de ese éxito.
Impuestos. Pagar los impuestos que nos corresponden es nuestra responsabilidad, pero no tenemos la obligación de pagar más que eso. Debemos trabajar activamente para mantener nuestra carga impositiva lo más baja posible.
Inflación. La inflación es el enemigo silencioso de la riqueza. No la destruirá de golpe, pero está siempre hay, dando pequeños mordiscos a nuestras finanzas, consumiendo una cierta cantidad de dinero cada año. Es imposible contener la inflación completamente, pero puedes aprender a mitigar sus efectos.
Inversiones desacertadas. Como muchos inversores han aprendido, una cartera de inversiones pobremente estructurada puede ser desastrosa. Este enemigo solo puede ser batido con una asignación de valores y una diversificación. Hay que eliminar el componente emocional de las inversiones.
Emergencias. El enemigo final para el éxito financiero es lo inesperado: desempleo, muerte, enfermedad, complicaciones legales, etc. Sin un plan para emergencias, estarás a merced de la diosa Fortuna. Contrata los seguros necesarios y mantén un fondo de emergencias.
Podría añadir que aparte de estos siete puntos, hay un octavo que puede hundir cualquier plan de éxito financiero. Si no sabes para qué inviertes o ahorras, podrías no hacerlo. Sin una meta en mente, no puedes elegir un camino. La senda hacia el éxito está pavimentada de metas a más corto o largo plazo.
Ten en cuenta que algunos de estos enemigos son internos, mientras que otros son externos. Es decir, que algunos de los obstáculos que nos encontramos proceden de nosotros mismos.
Una buena defensa contra estos enemigos requiere una vigilancia constante. En especial, los enemigos que están dentro de nosotros pueden resurgir en cualquier momento. ¿Cuáles de ellos consideras los peores? ¿Cómo consigues derrotarlos?
sábado, 26 de abril de 2014
7 Maneras de Vestirse para Impresionar
Los empresarios pasan horas y horas en su educación, creando redes (networking), escribiendo artículos, obteniendo credenciales, tomando talleres y clases – cualquier cosa para mantener su competitividad y salir adelante – pero la mayoría de ellas pasan por alto su propio curriculum visual como parte del paquete.
Nunca subestimes el poder de tu propia imagen. Cuando te vistes de una manera que permite que la gente sepa que tienes un sentido de seguridad, y te presentas de una manera profesional, hay una gran diferencia. Cuando te vistes descuidado, envías el mensaje de que tu comodidad y la forma en que te gusta vestirte son más importantes que tus clientes, inversores, socios y empleados.
Claro, es lo que está en el interior lo que cuenta, pero por desgracia, no es así como funciona el mundo de los negocios. Todo el mundo hace juicios precipitados sobre las personas con las que entran en contacto todos los días. Su aspecto contribuye a las opiniones de los demás.
Aquí hay siete consejos sobre cómo proyectar una imagen más profesional en el trabajo.
reunion de negocios, vestir para impresionar
1. Prevenir las arrugas y los botones que faltan.
Inspecciona la ropa con regularidad y colgarla o doblarla inmediatamente después de usarla. Si se le ha caído un botón, coserlo o llevar la ropa donde una costurera.
2. Mantener la ropa y zapatos limpios y en buenas condiciones.
Sino tienes tiempo de lavar tu ropa, mándala a la dry cleaner. Igual con tus zapatos, llévalos donde un lustrador, ya que son los detalles los que marcan la diferencia entre tus competidores.
3. Prestar atención a las uñas.
Todo el mundo mira las manos. Mantén tus uñas limpias y recortadas. Tus uñas son un indicador de que es muy probable que también prestes atención a los detalles en el trabajo.
4. No escatimes en los zapatos.
Sólo tienes un par de pies, por lo tanto comprate los mejores zapatos que puedas permitirte. Mantén tus zapatos pulidos y evita el desgaste. Si los talones están gastadas, mándalos a reparar. La mayoría de hombres, compran hormas de cuero. Ya que ayudan a preservar la forma de los zapatos y controlar el olor y absorber la humedad.
5. Prestar atención a los accesorios.
Invertir en accesorios útiles de alta calidad. Lleva una buena pluma, maletín, cartera y una cubierta de cuero para tu notepad o tablet.
6. Mantener una chaqueta a la mano.
Cada vez que usas una chaqueta, muestra que estás armado para los negocios. Mantén una chaqueta en la oficina o en una bolsa de ropa oscura en tu coche en caso de que te llamen para asistir a una presentación importante o un inesperado encuentro con un cliente.
7. Vestirse para la comodidad de tus clientes, no el tuyo.
Mantén alejada la ropa que es demasiado apretada, demasiado corta, demasiada holgada o demasiada reveladora. Si no estás seguro si debes llevar algo o no, no tomes la oportunidad. Si no encaja bien, botarla o donarla. Viste siempre un paso por encima de lo que van a usar tus clientes.
Los empresarios pasan horas y horas en su educación, creando redes (networking), escribiendo artículos, obteniendo credenciales, tomando talleres y clases – cualquier cosa para mantener su competitividad y salir adelante – pero la mayoría de ellas pasan por alto su propio curriculum visual como parte del paquete.
Nunca subestimes el poder de tu propia imagen. Cuando te vistes de una manera que permite que la gente sepa que tienes un sentido de seguridad, y te presentas de una manera profesional, hay una gran diferencia. Cuando te vistes descuidado, envías el mensaje de que tu comodidad y la forma en que te gusta vestirte son más importantes que tus clientes, inversores, socios y empleados.
Claro, es lo que está en el interior lo que cuenta, pero por desgracia, no es así como funciona el mundo de los negocios. Todo el mundo hace juicios precipitados sobre las personas con las que entran en contacto todos los días. Su aspecto contribuye a las opiniones de los demás.
Aquí hay siete consejos sobre cómo proyectar una imagen más profesional en el trabajo.
reunion de negocios, vestir para impresionar
1. Prevenir las arrugas y los botones que faltan.
Inspecciona la ropa con regularidad y colgarla o doblarla inmediatamente después de usarla. Si se le ha caído un botón, coserlo o llevar la ropa donde una costurera.
2. Mantener la ropa y zapatos limpios y en buenas condiciones.
Sino tienes tiempo de lavar tu ropa, mándala a la dry cleaner. Igual con tus zapatos, llévalos donde un lustrador, ya que son los detalles los que marcan la diferencia entre tus competidores.
3. Prestar atención a las uñas.
Todo el mundo mira las manos. Mantén tus uñas limpias y recortadas. Tus uñas son un indicador de que es muy probable que también prestes atención a los detalles en el trabajo.
4. No escatimes en los zapatos.
Sólo tienes un par de pies, por lo tanto comprate los mejores zapatos que puedas permitirte. Mantén tus zapatos pulidos y evita el desgaste. Si los talones están gastadas, mándalos a reparar. La mayoría de hombres, compran hormas de cuero. Ya que ayudan a preservar la forma de los zapatos y controlar el olor y absorber la humedad.
5. Prestar atención a los accesorios.
Invertir en accesorios útiles de alta calidad. Lleva una buena pluma, maletín, cartera y una cubierta de cuero para tu notepad o tablet.
6. Mantener una chaqueta a la mano.
Cada vez que usas una chaqueta, muestra que estás armado para los negocios. Mantén una chaqueta en la oficina o en una bolsa de ropa oscura en tu coche en caso de que te llamen para asistir a una presentación importante o un inesperado encuentro con un cliente.
7. Vestirse para la comodidad de tus clientes, no el tuyo.
Mantén alejada la ropa que es demasiado apretada, demasiado corta, demasiada holgada o demasiada reveladora. Si no estás seguro si debes llevar algo o no, no tomes la oportunidad. Si no encaja bien, botarla o donarla. Viste siempre un paso por encima de lo que van a usar tus clientes.
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